Uscocovich-Álvarez et al. (2024)
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. Introducción
Los fungicidas comunes que se usan
para controlar las pudriciones
fúngicas en frutas y verduras son
fungicidas químicos, que a menudo
causan contaminación y problemas
de salud pública. Por tal motivo, se
plantea el uso de inhibidores no
químicos como el quitosano (Tripahi
y Dubey, 2004).
En la producción tradicional del
banano son utilizados agroquímicos
contaminantes como herbicidas,
insecticidas y fungicidas que afectan
el suelo (García et al., 2022;
Molpeceres et al., 2023), así como
los productos (Ugarte et al., 2022) y
las personas involucradas en su
producción y consumo (Rengel y
Cárdenas, 2022; Manzano et al.,
Posterior a su cosecha, las frutas
denominadas climatéricas continúan
su proceso madurativo (Giacomin et
al., 2022; Toconás et al., 2022),
debido a que siguen respirando,
producir etileno y liberando dióxido
de carbono (Reynoso, 2019).
Prácticas adecuadas en el manejo
poscosecha de la fruta, posibilita el
retraso en características como la
degradación, la pérdida de peso, el
2
023), desencadenando que los
países que necesitan esta fruta
opten por comprar bananos
orgánicos certificados en lugar de
bananos regulares (Candelario,
2
021).
Vargas et al. (2022) argumenta que
la principal problemática en el
banano poscosecha es el deterioro
causado por microorganismos, lo
que se debe a las condiciones
ambientales durante el proceso de
pardeamiento
Suárez, 2021).
y
descomposición
(
Según Cajamar (2014) el color es
una propiedad óptica muy importante
en los alimentos y con el análisis
maduración,
ocasionando
su
pudrición y disminución de la calidad
de la fruta. Los microorganismos
producen alteraciones (Mesa, 2020)
instrumental
de
frutos,
la
determinación es más rigurosa y
científica. Por esta herramienta
instrumental, Carrillo et al. (2019),
que
desencadenan
procesos
la
bioquímicos
que aceleran
degradación de las propiedades de
los frutos como color, sabor, tiempo
de maduración, entre otros (Benites,
pudieron
determinar el
que
tratamiento
con deshidratación
forzada de banano pudo mantener
2
022; Figueroa et al., 2022).
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